Con frecuencia surgen dudas en torno al comportamiento del poliuretano ante el fuego. Desde la sospecha de emisión de gases tóxicos hasta la misma generación de llama, hay muchos mitos que no se corresponden con la realidad de un material que es de los más seguros en caso de incendio. De hecho, la toxicidad de los humos que generan los aislantes de poliuretano es parecida a la de la madera, el algodón o el corcho. Es más, estos materiales generan más sustancias tóxicas durante su descomposición que el poliuretano.

¿Qué es la espuma de poliuretano y cuáles son sus características?

El poliuretano es un polímero resultante de la reacción química de dos elementos, poliol e isocianato. Es un material orgánico y, por tanto, combustible. Hay productos aislantes de poliuretano con diversas clasificaciones, desde B,s1-d0 hasta F, conforme a la norma UNE-EN 13501.

Se obtiene de dos formas cuando se fabrica el aislamiento in situ: por proyección o por colada, dando lugar a los sistemas de poliuretano proyectado y de poliuretano inyectado respectivamente. Además, por su gran capacidad aislante, de la que es responsable su baja conductividad térmica, es muy empleado como impermeabilizante. La espuma de poliuretano es muy versátil, flexible, tiene una gran resistencia mecánica y química. Y no se ve afectada por microorganismos, por lo que es una gran aliada en la construcción saludable.

Su larga vida útil lo convierte en un material muy rentable, puesto que puede permanecer sin apenas cambios durante 50 años. Además, apenas genera residuos en su aplicación, es ligero, fácil de transportar y 100% reciclable. Todo esto convierte a la espuma de poliuretano un material imprescindible en la construcción.

¿Qué reacción al fuego tiene la espuma de poliuretano? ¿Qué ensayos lo demuestran?

ANPE y PU Europe realizaron un estudio en el que se simulaba un incendio en un tejado, incluida la impermeabilización, aislado con fibra mineral (calificación A1) y con poliuretano (calificación B-s1,d0). Solo este último superó el ensayo Broof (t2), evitando la propagación por el tejado y facilitando la extinción.

Por otro lado, en el ensayo de fuego de fachada con aislamiento térmico de poliuretano por el exterior (SATE) se observó que no se produjo propagación del fuego dentro del propio poliuretano. Además, la temperatura medida en la espuma de PU permaneció muy baja a lo largo de todo el proceso (entre 25ºC y 60ºC) en comparación con las tomadas en la superficie exterior, que alcanzaron los 600ºC-800ºC. Por si fuera poco, todas las llamas prendidas en la fachada se autoextinguieron.

En el estudio llevado a cabo por ATEPA en colaboración con IPUR, se analizaron las siete aplicaciones más frecuentes en la construcción en España. El comportamiento de la espuma de poliuretano ante el fuego en todos los casos resultó muy positivo.

En conclusión, las soluciones constructivas que incluyen espuma de poliuretano tienen una reacción al fuego adecuada para superar las exigencias de la regulación vigente en materia de seguridad frente a incendios. Esto contradice los mitos según los cuales provoca incendios y es responsable de la emisión de gases tóxicos.

Fuente: construnario